Tu furia idéntica al viento cálido del humo de los colectivos, tu fiebre idéntica al asfalto de enero, tu murmullo del subte acercándose, tu paranoia... igual a la de los niños verdes y blancos, tus hormigas y palomas y nuestra mascota favorita: la rata. El tango, nuestro tátara-abuelo drogón y mujeriego existencial. Nuestros amaneceres celestes entre los cables, brisa pura de las terrazas, desconcierto de la belleza inconexa, abrumada y pensante. Nuestra belleza desordenada, caótica y olorosa. Nuestra soledad ingenua, inútil, cagada en guita.
¡OH CIUDAD!
que nos adoras, porque te conocemos la mas mínima arruga, el lunar de tu espalda se desdibuja, en retazos de cimientos furiosos, que solo quieren matar o matarnos, derrumbados sobre nosotros... tus espías. Somos porteños y queremos un hueso de durazno o manzana o lo que salga de un árbol agraciado. Queremos un atardecer digno de abrazar, un grillo cantor, una mano en el hombro, un PEZ mitad de metal, mitad de agua.

PEZ en Vivo- Niceto Club- 20/02/2009.
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